La capital argentina es sede de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la DEA y el Ministerio de Seguridad. Participan entre 400 y 600 delegados de distintos países para coordinar estrategias contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el narcoterrorismo.
Buenos Aires se convirtió esta semana en uno de los principales puntos de encuentro internacional para discutir la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Desde este martes y hasta el jueves se desarrolla la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) junto al Ministerio de Seguridad argentino.
El encuentro tiene lugar en el Palacio Libertad, ubicado a pocos metros de la Casa Rosada, y reúne a entre 400 y 600 delegados, entre ellos altos funcionarios y representantes de fuerzas de seguridad de decenas de países.
Cooperación internacional contra el crimen organizado
La conferencia se desarrolla bajo un fuerte operativo de seguridad y con acceso restringido para la prensa. De acuerdo con la información difundida por la embajada estadounidense, los participantes mantienen conversaciones destinadas a fortalecer la cooperación operativa, compartir información de inteligencia y coordinar prioridades frente al narcotráfico.
Entre los principales temas aparecen también el lavado internacional de dinero y el narcoterrorismo, dos fenómenos vinculados al crecimiento de las organizaciones criminales transnacionales.
La presencia de representantes de distintos países busca profundizar el intercambio de información y establecer mecanismos de colaboración para desarticular redes que operan más allá de las fronteras nacionales.
Argentina y Estados Unidos profundizan su alianza
La elección de Buenos Aires como sede de esta conferencia representa además una nueva señal del acercamiento entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump.
Desde el Ejecutivo argentino consideran que la realización del encuentro constituye un reconocimiento a la cooperación que ambos países mantienen en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
La delegación argentina está encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, mientras que por parte de Estados Unidos participan funcionarios de la DEA y otros organismos de seguridad, aunque sus nombres no fueron difundidos públicamente.
México también participa
Uno de los aspectos destacados de la cumbre es la participación de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México.
Su presencia se produce pese a las diferencias que existen entre la DEA y el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto del alcance de la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La participación mexicana muestra que la lucha contra el crimen organizado constituye un eje de cooperación que reúne a gobiernos con posiciones políticas diferentes.
Un encuentro que comenzó a organizarse durante la gestión de Bullrich
La organización de la conferencia comenzó en 2025, cuando Patricia Bullrich todavía estaba al frente del Ministerio de Seguridad.
La relación entre Argentina y la DEA ya había tenido un fuerte impulso durante el Gobierno de Mauricio Macri, cuando Bullrich también ocupaba la cartera de Seguridad y promovía una mayor cooperación regional con Washington en la lucha contra el narcotráfico.
Ahora, bajo la gestión de Milei, esa política de acercamiento se profundizó y la Argentina busca posicionarse como un socio estratégico de Estados Unidos en materia de seguridad regional.
El contexto regional
La cumbre se desarrolla además en un momento de creciente preocupación por la expansión de las organizaciones narcotraficantes en América Latina y por el intento de Estados Unidos de recuperar protagonismo en la región.
En marzo, Donald Trump presentó en Miami el Escudo de las Américas, una alianza regional destinada a coordinar acciones contra el narcotráfico, la inmigración irregular y otras amenazas que Washington considera estratégicas.
En este escenario, la conferencia de Buenos Aires funciona como un nuevo espacio para profundizar la cooperación entre las fuerzas de seguridad y avanzar en estrategias conjuntas contra las redes criminales internacionales.



