El acuerdo entre Washington y Caracas contempla que Estados Unidos se convierta en socio mayoritario de una nueva empresa que operará 17 campos petroleros durante 25 años, con una inversión prevista de US$100.000 millones. El convenio genera fuertes críticas en Venezuela y abre interrogantes sobre el futuro político del país.
Estados Unidos y Venezuela avanzaron en un controvertido acuerdo petrolero que profundiza la relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez.
El pacto establece que Washington tendrá el control mayoritario de una nueva empresa conjunta encargada de operar 17 campos petroleros ubicados en el lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco. El acuerdo tendrá una duración inicial de 25 años, con posibilidad de ser prorrogado.
La iniciativa contempla el desarrollo de unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas, equivalentes a aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas.
Una inversión de US$100.000 millones
Según lo anunciado por ambos gobiernos, el sector petrolero venezolano recibirá alrededor de US$100.000 millones en inversiones.
El objetivo es recuperar parte de la capacidad productiva de una industria que sufrió un fuerte deterioro durante las últimas décadas y aumentar la extracción y exportación de crudo.
Caracas calcula que, tomando como referencia un precio de US$65 por barril, Venezuela recibiría aproximadamente US$19 por cada barril comercializado. Esto representaría regalías cercanas a US$209.000 millones durante los 25 años de vigencia del acuerdo.
Trump busca reforzar las reservas de Estados Unidos
El presidente estadounidense defendió públicamente el acuerdo y aseguró que permitirá a su país ampliar sus reservas estratégicas de petróleo.
Trump sostuvo que el convenio no representará un costo para los contribuyentes estadounidenses y afirmó que pretende utilizar parte de los 65.000 millones de barriles incluidos en el acuerdo para recomponer las reservas estratégicas de Estados Unidos, que se encuentran en uno de sus niveles más bajos de las últimas cuatro décadas.
El mandatario también busca aprovechar el acuerdo para avanzar sobre uno de los principales problemas que enfrenta su administración: el elevado precio de los combustibles.
Sin embargo, especialistas advierten que los efectos sobre el precio de la gasolina no serían inmediatos y podrían tardar varios años en materializarse.
Delcy Rodríguez necesita resultados económicos
Para el Gobierno interino venezolano, el acuerdo representa una oportunidad para conseguir recursos e inversiones en un momento crítico.
Rodríguez necesita mejorar la situación económica del país y mostrar resultados concretos ante una población golpeada por años de crisis. Una recuperación de la industria petrolera podría convertirse en uno de los principales argumentos del oficialismo de cara a una eventual elección presidencial.
El economista venezolano Luis Vicente León consideró que los intereses de Washington y Caracas coinciden actualmente: Estados Unidos necesita asegurar reservas y acceso al petróleo, mientras que Venezuela requiere recursos y tiene un margen de negociación reducido frente a la Casa Blanca.
Críticas por la falta de transparencia
El acuerdo generó cuestionamientos prácticamente en todo el espectro político venezolano.
Uno de los principales puntos de preocupación es que las negociaciones se realizaron en secreto y todavía existen interrogantes sobre quiénes serán exactamente los participantes privados, cuáles serán las condiciones definitivas de los contratos y cómo se garantizará la transparencia del proceso.
También existen dudas sobre la viabilidad del proyecto y sobre el impacto que tendrá en la transición política venezolana.
Benjamin Gedan, especialista en América Latina, consideró que el pacto puede perjudicar todavía más la imagen de Estados Unidos en la región y reforzar la percepción de que los intereses económicos tuvieron un papel central en la política de Washington hacia Venezuela.
Un acuerdo que puede modificar la transición venezolana
El convenio petrolero también tiene una dimensión política.
Trump necesita en Caracas un gobierno dispuesto a garantizar el acceso preferencial al petróleo venezolano, mientras que Delcy Rodríguez necesita el respaldo de Washington y una mejora de la economía que le permita consolidar su posición.
El principal interrogante pasa ahora por saber si el acuerdo terminará fortaleciendo a Rodríguez y retrasando una transición política o si, por el contrario, Estados Unidos avanzará hacia elecciones competitivas en Venezuela.
La situación también está condicionada por las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre. Trump busca mostrar resultados económicos y ofrecer la perspectiva de una eventual reducción del precio de los combustibles, mientras los republicanos enfrentan el riesgo de perder el control de alguna de las cámaras del Congreso.
Por ahora, el pacto petrolero se convirtió en uno de los principales puntos de unión entre Washington y Caracas, pero también en una fuente de fuertes cuestionamientos sobre el futuro político y económico de Venezuela.

