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Estados Unidos endurece la presión contra Irán y amenaza con un aislamiento económico sin precedentes

Washington elevó el tono contra Teherán en medio de las negociaciones estancadas y del bloqueo del estrecho de Ormuz. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que Estados Unidos prepara una combinación de medidas económicas “como el mundo nunca ha visto”. 

El Gobierno de Estados Unidos endureció su postura frente a Irán y amenazó con profundizar la presión financiera sobre el régimen de Teherán, mientras continúa cerrado el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo.

La advertencia fue realizada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien anticipó un posible aislamiento económico de una magnitud inédita. El funcionario no detalló cuáles serían las nuevas medidas que analiza Washington, pero aseguró que el objetivo es aumentar la presión sobre Irán. 

Washington cambia el tono

El mensaje representa un cambio respecto de las señales que había dado la administración de Donald Trump días atrás. A comienzos de agosto, el propio presidente había asegurado que las conversaciones con Irán avanzaban y que un acuerdo para reabrir Ormuz podía alcanzarse rápidamente.

Sin embargo, las negociaciones quedaron estancadas y la Casa Blanca volvió a endurecer su discurso.

Bessent afirmó que el bloqueo del estrecho impedirá que ingresen o salgan productos de los puertos iraníes y planteó una estrategia que combina aislamiento económico y presión sobre las rutas comerciales. 

El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto

El estrecho de Ormuz se convirtió en uno de los principales puntos de tensión entre Washington y Teherán. Antes del conflicto, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que su cierre genera preocupación en los mercados internacionales.

Irán mantiene restringido el paso de los buques y exige autorizaciones para atravesar la zona. Además, Teherán pretende establecer un sistema de tasas de servicio a largo plazo, una condición que Estados Unidos rechaza.

Trump, por su parte, había señalado que cualquier acuerdo debía contemplar la apertura total de Ormuz y el compromiso de Irán de abandonar su amenaza nuclear. 

La prioridad de Estados Unidos: petróleo y gas

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, también se refirió al conflicto y remarcó que una de las prioridades de Washington es evitar que la crisis provoque un fuerte aumento en los precios de la energía.

“El objetivo número uno” es mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses, mientras que el segundo objetivo es impedir que Irán consiga un arma nuclear, sostuvo Vance. 

La postura muestra que la administración Trump busca evitar que el conflicto termine trasladándose directamente a los consumidores estadounidenses a través de un incremento de los combustibles.

Irán respondió a las amenazas

Desde Teherán rechazaron las advertencias estadounidenses. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, acusó a Washington de cometer errores de cálculo y cuestionó especialmente su estrategia respecto del estrecho de Ormuz.

El funcionario sostuvo que Estados Unidos está tomando decisiones basadas en fallas de inteligencia y advirtió sobre las consecuencias de una nueva escalada. 

Mientras las negociaciones continúan frenadas, Washington apuesta cada vez más por la presión económica para intentar modificar la posición iraní. La evolución del conflicto y, especialmente, la situación en Ormuz podrían tener además un impacto directo sobre los precios internacionales del petróleo y la economía mundial. 

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