Europa, Norteamérica y parte de Asia atraviesan un escenario marcado por temperaturas récord, incendios forestales y una intensa sequía. Las condiciones climáticas extremas complican las tareas de combate del fuego y afectan a millones de personas.
El hemisferio norte enfrenta una de las temporadas más complejas de los últimos años debido a la combinación de incendios forestales, olas de calor extremas y una prolongada sequía que golpea a distintas regiones de Europa, América del Norte y Asia. Las altas temperaturas y la falta de precipitaciones favorecen la rápida propagación de los focos ígneos y mantienen en alerta a las autoridades.
En varios países europeos, los incendios avanzan sobre amplias superficies de bosques y zonas rurales, mientras que la escasez de agua también comienza a sentirse en ríos de gran importancia para la navegación y el abastecimiento. En paralelo, distintas ciudades registran temperaturas muy por encima de los valores habituales para esta época del año.
Los especialistas advierten que la combinación de calor extremo, baja humedad y sequía genera un escenario propicio para el desarrollo de incendios de gran magnitud, que resultan cada vez más difíciles de controlar incluso con importantes despliegues de brigadistas y medios aéreos.
Diversos estudios difundidos en los últimos días sostienen que el cambio climático incrementa la probabilidad de que se produzcan este tipo de condiciones meteorológicas extremas, favoreciendo temporadas de incendios más intensas y prolongadas.
Mientras continúan las tareas para contener los focos activos, los servicios meteorológicos mantienen los alertas por nuevas jornadas de temperaturas elevadas y escasas lluvias, por lo que las autoridades recomiendan extremar las medidas de prevención y evitar actividades que puedan provocar nuevos incendios.

