Grandes compañías internacionales volvieron a cerrar acuerdos de inversión con Venezuela para reactivar la producción de hidrocarburos. Shell, BP, XRG, UCC Holding y otras empresas avanzan en proyectos gasíferos y petroleros, en un escenario marcado por la tutela estadounidense y el fin de años de aislamiento internacional.
Las grandes multinacionales energéticas comenzaron a regresar con fuerza a Venezuela, después de años de aislamiento y sanciones que habían reducido prácticamente al mínimo la llegada de inversiones extranjeras al sector petrolero y gasífero.
Durante las últimas semanas, el Gobierno de Delcy Rodríguez anunció distintos acuerdos con compañías internacionales para reactivar la producción de petróleo y gas, en un contexto completamente diferente al que atravesaba el país durante los últimos años del Gobierno de Nicolás Maduro.
Entre las empresas involucradas aparecen Shell, British Petroleum (BP), XRG, de Emiratos Árabes Unidos, y UCC Holding, de Catar. Los acuerdos contemplan principalmente el desarrollo de campos de gas ubicados en la Plataforma Deltana, en el este del país.
El gas aparece como la gran apuesta
Uno de los proyectos centrales está ubicado en el campo gasífero Loran, frente a las costas venezolanas y próximo a Trinidad.
La primera fase de explotación fue otorgada a Shell y ahora BP, junto con las compañías de Emiratos Árabes Unidos y Catar, participará de una segunda etapa.
El objetivo es desarrollar la producción y avanzar posteriormente con la exportación de gas hacia Europa.
Venezuela posee las mayores reservas de gas de América Latina, aunque actualmente ocupa el sexto lugar regional en producción. Según los especialistas citados por EL PAÍS, durante años los proyectos destinados a aumentar la producción quedaron paralizados por problemas de gestión, corrupción y falta de inversiones.
“Lo verdaderamente importante en materia de inversiones internacionales está ocurriendo en el gas”, explicó el economista especializado en petróleo Francisco Monaldi.
También buscan recuperar la producción de petróleo
El regreso de las multinacionales no se limita al gas. En el sector petrolero también se anunciaron acuerdos con empresas estadounidenses como Hunt Oil y Crossover, además de una alianza con el consorcio estadounidense-francés SLB, anteriormente conocido como Schlumberger.
Algunas estimaciones ubican las inversiones futuras de estas operaciones en alrededor de 2.000 millones de dólares.
La llegada de estas compañías representa un cambio significativo respecto del escenario que predominó durante los últimos años, cuando las operaciones internacionales estaban concentradas principalmente en empresas como Chevron, Repsol y Eni.
Actualmente Venezuela produce algo más de 1,2 millones de barriles de petróleo por día, muy por debajo de los aproximadamente tres millones de barriles diarios que alcanzaba en sus mejores momentos.
La estabilidad política será clave
Los especialistas advierten que la llegada de capital extranjero es un primer paso, pero que la recuperación profunda de la industria necesitará inversiones mucho mayores y reglas claras para las compañías.
El analista Alejandro Grisanti estimó que Venezuela podría aumentar su producción en unos 200.000 barriles diarios por año si mantiene el ritmo actual de inversiones.
Sin embargo, condicionó las perspectivas de crecimiento a la evolución política del país.
“Si no hay transición, la producción petrolera local tendrá un techo de 2,5 millones de barriles diarios en unos años. Pero si el cambio político se logra, se puede llegar hasta los cuatro millones de barriles diarios”, sostuvo Grisanti.
Reclamos por el control de activos petroleros
Mientras las multinacionales avanzan con nuevos proyectos, también surgieron conflictos con empresas venezolanas que ya operaban en el sector.
Delta Finance, propiedad del empresario Oswaldo Cisneros y con participación en la empresa mixta PetroDelta, denunció que el Estado venezolano le revocó derechos sobre varios campos petroleros del oriente del país.
Según la compañía, esos activos fueron posteriormente otorgados a Pacific Coast Energy Company, una firma estadounidense con escasa presencia conocida en el mercado venezolano.
El Gobierno, en cambio, sostiene que PetroDelta incumplió obligaciones vinculadas con exploración e infraestructura, acusación que la empresa rechaza.
El regreso de las grandes compañías energéticas abre así una nueva etapa para la industria venezolana, con la posibilidad de recuperar parte de su capacidad productiva, pero también con importantes interrogantes sobre la seguridad jurídica, las condiciones de los contratos y el futuro político del país.



