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A dos meses de los terremotos, La Guaira intenta recuperar su economía entre los escombros

La ciudad venezolana comienza lentamente a reactivar sus comercios, pero el turismo continúa prácticamente paralizado. Miles de trabajadores perdieron sus fuentes de ingresos y la reconstrucción avanza mientras los negocios intentan funcionar en medio de las consecuencias del desastre. 

A dos meses de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, La Guaira intenta volver a ponerse de pie. La ciudad comienza a recuperar parte de su actividad comercial, aunque todavía convive con edificios dañados, negocios destruidos y una economía muy por debajo de su capacidad habitual. 

Uno de los ejemplos de esta recuperación es el de Alejandra, una peluquera que perdió su vivienda y su negocio durante los terremotos. Apenas dos semanas después de la tragedia, volvió a trabajar en una carpa instalada en Playa Verde, donde ofrece servicios de manicura y pedicura a los vecinos.

Su historia refleja la situación de cientos de comerciantes que intentan recuperar sus ingresos con recursos limitados y, en muchos casos, gracias a donaciones.

Miles de negocios todavía permanecen cerrados

La dimensión del impacto económico es significativa. Un primer relevamiento realizado en La Guaira indicó que solamente 1.752 de los casi 7.000 negocios que funcionaban antes de los terremotos habían logrado reabrir. 

Además, las estimaciones económicas anticipan un escenario complicado. El economista Asdrúbal Oliveros proyectó una posible contracción de entre 55% y 70% de la actividad económica durante el tercer trimestre de 2026, en comparación con el mismo período del año anterior.

Los daños directos provocados por los terremotos en La Guaira fueron estimados en 4.982 millones de dólares por el Banco Mundial. 

El turismo todavía no vuelve

Uno de los sectores más golpeados es el turismo, una actividad fundamental para la economía local.

Antes del desastre, más de 15.000 personas trabajaban vinculadas directa o indirectamente al turismo. Sin embargo, los balnearios de zonas como Macuto y Caraballeda continúan restringidos y el tradicional flujo de visitantes desde Caracas prácticamente desapareció. 

Ante esta situación, los comerciantes que consiguieron reabrir tuvieron que adaptarse a una nueva clientela: policías, militares, rescatistas, trabajadores de las tareas de reconstrucción y familiares de personas que todavía buscan a sus seres queridos.

Mercados que funcionan con menos clientes

En el Mercado El Mosquero, en Maiquetía, algunos comerciantes volvieron a trabajar pocas semanas después de los terremotos. Sin embargo, el movimiento está lejos de ser el mismo.

Algunos puestos nunca volvieron a abrir porque sus trabajadores fallecieron durante el desastre. Los comerciantes que permanecen activos también sufrieron pérdidas de viviendas, familiares y clientes.

La situación se agravó por la circulación de rumores falsos sobre una supuesta contaminación del pescado, que provocaron una nueva caída en las ventas. 

Una recuperación todavía muy lenta

Los datos de la Cámara de Comercio de La Guaira muestran la magnitud de la crisis: el sector productivo registró una caída cercana al 80% en sus ingresos después de los terremotos.

Además, una encuesta señala que muchos negocios trabajan actualmente a menos de la mitad de su capacidad y que una parte importante de los comercios todavía no puede garantizar la continuidad de sus puestos de trabajo. 

El Gobierno regional anunció un paquete de 20,5 millones de dólares destinado a unos 2.300 comercios formales, emprendedores y pequeñas y medianas empresas como parte del denominado Plan Venezuela Renace.

También se prometió reconstruir y mejorar la infraestructura turística de las playas afectadas. 

Volver a abrir como forma de resistir

Mientras las obras de reconstrucción avanzan lentamente, muchos habitantes decidieron regresar al trabajo con los recursos que tienen disponibles.

Restaurantes, almacenes, peluquerías, mercados y otros comercios comenzaron a levantar nuevamente sus persianas, aunque con menos empleados, menos clientes y una infraestructura todavía dañada.

En La Guaira, volver a trabajar no significa que la recuperación haya terminado. Para muchos comerciantes, mantener abierto un negocio representa una forma de recuperar no solamente sus ingresos, sino también parte de la vida cotidiana que existía antes de los terremotos.

Dos meses después de la tragedia, la ciudad continúa entre ruinas y reparaciones, pero sus habitantes intentan demostrar que la reconstrucción también puede comenzar desde pequeños negocios que vuelven a abrir sus puertas. 

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