La joven de 29 años fue víctima de un violento episodio en Saladas y contó públicamente el temor que siente después de que el acusado recuperara la libertad. Aseguró que teme por su seguridad y pidió que su situación sea tenida en cuenta por la Justicia.
Mariela Ayala, una joven de 29 años de Saladas, atraviesa días de angustia luego de haber sido víctima de un episodio de violencia de género. A una semana del hecho, decidió contar públicamente lo ocurrido y manifestó su preocupación porque el hombre acusado de agredirla se encuentra en libertad.
“Tengo mucho miedo porque está libre y puede venir a buscarme”, expresó Mariela al referirse a la situación que atraviesa.
La joven explicó que la posibilidad de encontrarse nuevamente con el agresor le genera temor y preocupación por lo que pueda ocurrir. Su principal pedido está relacionado con poder recuperar la tranquilidad y sentirse protegida.
El temor después de la agresión
Mariela relató que, pese al paso de los días, las consecuencias del episodio continúan presentes. La posibilidad de que el acusado pueda volver a acercarse representa para ella una situación de permanente incertidumbre.
La víctima señaló que el hecho ocurrió una semana antes de su testimonio y que todavía intenta sobrellevar las consecuencias de lo sucedido.
Su testimonio volvió a poner en discusión la necesidad de que las víctimas de violencia de género puedan contar con medidas de protección efectivas cuando existe temor por posibles nuevos episodios.
Un pedido de protección
La joven busca que su situación sea escuchada y que se tengan en cuenta sus temores ante la posibilidad de que el acusado vuelva a acercarse.
El caso generó preocupación en Saladas y puso nuevamente en primer plano la situación que atraviesan muchas mujeres que, después de denunciar hechos de violencia, deben continuar con sus vidas mientras esperan las decisiones de la Justicia.
Mariela pidió poder vivir sin miedo y que se garantice su seguridad frente a una situación que, según manifestó, todavía la mantiene en alerta.
El caso continúa bajo análisis de la Justicia, mientras la víctima reclama protección y expresa públicamente el temor que siente ante la libertad del acusado.



